Transformaciones Económicas y Cambios Institucionales en Cuba

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Por Dr. Antonio F. Romero Gómez

Centro de Investigaciones de la Economía Internacional, Universidad de la Habana

Este ensayo fue preparado para ser presentado en una serie de talleres de expertos sobre el cambio económico Cubano visto desde una perspectiva comparativa, organizado por la Iniciativa Latinoamérica en el programa de Políticas del Exterior de la Institución Brookings, y el Centro de Estudios de la Economía Cubana y el Centro de Investigaciones de la Economía Internacional en la Universidad de la Habana. Fue presentado inicialmente en un seminario de expertos en Chicago, Illinois el 24 de mayo del 2014 y fue revisado posteriormente. Los ensayos preparados por esta serie serán recopilados y publicados por Brookings en el 2014.

Este ensayo refleja solamente las opiniones del autor.

“Resumen y conclusiones

El proceso de cambios económicos en que está inmersa Cuba, y las modificaciones institucionales que han tenido lugar, comienzan a remover algunos de los obstáculos regulatorios y de incentivos,  que han obstaculizado la marcha de la economía y de las instituciones cubanas hasta el presente.

Avanzar en el proceso de reformas, obligadamente implicará un ejercicio de innovación institucional. Para alentar ese proceso, Cuba dispone de algunos activos que deben considerarse. El principal de ellos es el elevado nivel educativo de la población. En el caso de Cuba, se parte en este ámbito de una notable ventaja, aun a pesar de los impactos negativos que absorbió el sector educacional a partir de la crisis de los años noventa. Una de las mayores críticas que se le hacen al sistema económico vigente en Cuba es su incapacidad de poner en función de la innovación y el crecimiento económico las ingentes inversiones realizadas en capital humano.

La reducción del aparato estatal, la delimitación clara de las funciones empresariales y estatales y la creación de un entramado de empresas heterogéneas pero todas reconocidas como agentes económicos que deben tomar decisiones sin ataduras mayores que las de observar las regulaciones económicas básicas que establezca el Gobierno – mediante reglas y normas claras y transparentes – sin lugar a dudas promoverán un mejor entorno institucional que facilitará el crecimiento económico vía mejora de las condiciones de funcionamiento microeconómico. La racionalización y modernización de las instituciones de gobierno y la creación de espacios de descentralización que fortalezcan la “inclusión” en el esfuerzo de crecimiento son incuestionables, y ello debe tener prioridad en la agenda de transformaciones. Por su parte,  el  relanzamiento del  sector  no  estatal  y la consecuente  modificación del sistema tributario crean perspectivas de una importante variación en el tipo de relación entre Estado y ciudadanía; pero esto tomará tiempo y en cualquier caso dependerá de las dimensiones que efectivamente alcance el sector privado y cooperativo.

La discusión en torno a los retos de la equidad social en el actual proceso de cambios económicos e institucionales resulta también crucial. Ello supone no sólo valorar los posibles  efectos  a mediano  y largo  plazo de las  medidas implementadas,  sino también analizar sus consecuencias para diferentes grupos sociales y territorios. Un desafío importante,  y esencial, es mantener la articulación e intervinculación de la política social con la política económica, lo cual se fundamenta en una concepción integral del desarrollo en Cuba, que había promovido el crecimiento económico junto a una distribución más equitativa de la riqueza, acceso universal a servicios sociales básicos y la atención a los problemas sociales existentes. Si en décadas anteriores se establecía la prioridad del desarrollo social sobre el económico, los lineamientos y los cambios implementados introducen elementos de eficiencia y sustentabilidad económica, también en la gestión de la política social. Por ende, el reto es en este caso, sostener la integralidad de estas esferas.56

Pero la descentralización económica y administrativa, la emergencia de un sector no estatal que comienza a ocupar espacios importantes en términos de generación de ingresos y empleos, y la creciente significación de las señales del mercado en el proceso de dirección  y gestión de la economía, debe encuadrarse en construcciones de soberanía popular, que es un proceso todavía incipiente. Al respecto, el editorial del periódico Granma en ocasión del 26 de julio/2013  reconocía que “Precisamente lo que necesitamos es un pueblo tan culto como instruido, que sea el sujeto y no el objeto de las transformaciones, un pueblo de amplia participación democrática por todas las vías y formas y que acelere la eficacia en el funcionamiento de las instituciones como única garantía para la continuidad de la Revolución.”57

 

56  Zabala Arguelles, María del C. (2013). Retos de la equidad social en el actual proceso de cambios económicos. En Omar E. Pérez y Ricardo Torres (Comp.), “Miradas a la Economía cubana. Entre la eficiencia económica y la equidad social”. Editorial Caminos, La Habana, p. 171.

 

57 Granma, 26.07.2013. Editorial. “Asalto al cuartel del futuro”, p. 2.

Para leer su ensaya completa, haga click aquí –

http://www.brookings.edu/~/media/research/files/papers/2014/08/economic-transformation-institutional-change-cuba-romero/economictransformationinstitutionalchangecubaromero.pdf

                                                                                                  

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